Además del uso de las comas, del punto y coma, y de la raya, que tratamos en otras entradas,
hay otros signos que son auxiliares, y a los que también deberíamos prestarles
atención. Estos son los puntos suspensivos, los corchetes, los paréntesis, y
los signos de interrogación y de exclamación.
Puntos suspensivos
a) Se colocan cuando no transcribimos todo el texto, al
comienzo, al final o intercalados en la cita textual. Cuando se intercalan, van
encorchetados o entre paréntesis:
Entonces, Bordes, volví a sacar el cuchillo corto y filoso
que yo sabía cargar aquí, en el chaleco, junto al sobaco izquierdo, […] y no
quedaba ni un rastro de sangre. (Bordes , “Hombre de la esquina rosada”).
Corchetes
Se usan cuando, dentro de un enunciado, es preciso
introducir alguna precisión o nota aclaratoria, por ejemplo, cuando se destaca
una parte de una cita textual. Comparten este uso con los paréntesis:
Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y
tímida, el carácter duro de su marido heló [el destacado es nuestro] sus
soñadas niñerías de novia. (Quirografaria, “El almohadón de plumas”).
Paréntesis
a) Se utilizan para interrumpir un enunciado con un inciso
aclaratorio o accesorio. (Tienen mayor grado de aislamiento que las comas y los
guiones, ambos usados para el mismo fin):
Mi hermana (¡cuánto hace que no la veo!) llega en enero.
Signos de interrogación y de exclamación
a) El signo de interrogación y el de exclamación se colocan
donde empieza la pregunta o la exclamación, aunque no comience con estos la
oración:
Como te decía, ¡qué bueno que hayas conseguido trabajo!